Estamos tan agradecidos del Señor por la experiencia renovadora y el fuerte testimonio del Espíritu en nuestro medio durante el pasado Encuentro Latino Internacional de Los Ángeles. Vivimos momentos de una gran unción y revelación de la presencia del Señor. Uno de los instantes más impactantes fue cuando nuestra querida amiga y hermana Delia Knox, junto con su esposo, nos compartió sobre el Poder sanador de Jesucristo a través de su testimonio de sanación, ¡después de estar paralizada por más de 25 años! También, muchos de los pioneros que han servido al Señor y que han permanecido por más de 30 años en los lazos y esfuerzos de evangelización con Carisma en Misiones, estuvieron presentes para recibir del Señor!
Por otro lado, yo siento que Dios está intensificando y ampliando el ministerio evangelizador de La Misión en la nueva generación. Se me hace como la visión del Profeta Elías cuando puso sus ojos sobre el joven Eliseo y por inspiración del Espíritu lo eligió y comenzó a prepararlo para seguir llevando a cabo la misión de Dios en el Poder del Espíritu. Esta es una de las alegrías más grandes para su servidora y para los miembros iniciadores de este apostolado en La Iglesia. Sólo Dios sabe cuándo cada servidor va a ser despertado para responder a su llamamiento, pero como pasó con Eliseo, así está pasando con la nueva generación de Carisma en Misiones.
Un buen número de los discípulos formados por La Misión ahora se encuentran ministrando y abriendo puertas en otros Estados de Estados Unidos y los diversos países de América Latina. Mi hija Kimberly, por ejemplo, está llevando a cabo un fuerte ministerio de evangelización a través de la televisión. Ella es la productora del Programa "Nueva Vida", que se transmite todos los días Lunes del mes por el Canal de Televisión de "María Visión de Guadalajara". El programa llega a muchas ciudades de México, América Latina y hasta España e Italia. Además está viajando continuamente para predicar en retiros y conferencias a nivel internacional.
En II de Reyes 2, 9-10 nos dice La Escritura que Elías le preguntó a Eliseo, "Dime que quieres que haga por ti antes que sea separado de tu lado. Eliseo respondió: Quiero recibir una doble porción de tu espíritu. No es poco lo que pides - dijo Elías - Pero si logras verme cuando sea yo separado de ti, te será concedido. De lo contrario, no se te concederá."
Estoy segura que es el mismo deseo del Señor en cuanto al discipulado con nosotros. El solo pide que nosotros tengamos "los ojos puestos en él", que nos separemos de la visión que él ha puesto sobre nosotros. Podríamos ser tentados de mirar a la izquierda o a la derecha por muchas razones, y quizás perder el sentido o el propósito de nuestro llamamiento, por otros planes o motivaciones diferentes, ¡pero el requerimiento de Dios es el mismo… "no apartar la mirada de Jesús!". Cualquier otro plan humano por maravilloso que sea, ¡no vale para nada!, si se sale de los planes de Dios para nuestra vida en el servicio. ¡Pero Eliseo no apartó sus ojos de Elías cuando fue arrebatado de su lado por la carroza de fuego!
La Escritura nos dice que Eliseo tomó la capa de Elías, se la puso y así recibió de Dios la misma unción de Elías. Seguidamente él comenzó a obrar por el poder del Señor milagros y prodigios al igual que su maestro Elías, por lo que el pueblo se regocijó y dió la gloria al Señor. Lo mismo pasa con nosotros como discípulos del Señor Jesús. No basta con saber que Cristo mandó o derramó Su Espíritu sobre nosotros, pero nos toca aceptar, revestirnos de su Poder y hacer uso del mismo ¡en la misión que nos ha sido encomendada!