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Mi Testimonio
por Cristian I., de Fray Bentos, Uruguay, 2010.08.28
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Hola, me llamo Cristian I. y soy de Fray Bentos, Uruguay.  Te quiero contar como conocí a Jesucristo y por medio de El al único digno de llevar el título de Dios. Tenía yo alrededor de 11 o12 años cuando empecé a andar en cosas no buenas, hice cosas que hasta me dan vergüenza escribirlas aquí. Pero Dios sabe. El ya me perdono he hiso nuevas todas las cosas en mi vida.

Con 11 o 12 años era arrastrado tras los deseos de mi corazón, haciendo lo que sentía. Por eso también aconsejo a todo aquel que lee esto, especialmente jóvenes, a que no vivan la vida haciendo lo que sus corazones quieran. Tú tienes mente y sabes lo que te conviene y lo que no. Aprende a desechar lo malo y buscar lo bueno. Por un ejemplo, ¿por qué  tomarías drogas si alguien te las ofrece sabiendo por tu mente que no te convienen? ¿Por complacer el deseo de tu corazón? Vive la vida, amiga o amigo, no solo buscando los placeres, porque las drogas dan placeres, el vino da placer, los adulterios dan placeres, pero te destruyen la vida y destruyen tu familia, y te denigran, Usa el cerebro que Dios te dio para desechar lo malo y buscar lo bueno. La vida se vive usando mente y corazón.

En aquel tiempo, siendo casi un niño, aun iba tras los deseos de mi corazón y no desechando las cosas que por mi mente sabía que no me convenían. Y pague caro mi error, porque mi familia luego se enteró de mis andanzas y mi mundo se vino abajo. Cuando supe que se enteraron, deseaba no haber nacido, y entonces vinieron los desprecios de mis padres y hermanos. Yo no los culpaba, más los entendía, y mi vida se convirtió en un calvario. Con 13 años de edad caí en un pozo depresivo y ya no tenía sentido la vida para mí. Mi familia me rechazaba y a mí me daba vergüenza estar en medio de ellos. Así que cuando me levantaba, me iba para el campo para buscar un poco de paz, me aislaba y volvía por las noches. Pero aun allí en el campo no tenía paz mi corazón, porque buscando paz encontraba soledad y era entonces cuando las lágrimas corrían por mi rostro y nada tenía sentido para mí. La vida no tenía sentido.

A veces yo mismo quería darme motivos para vivir, y pensaba en tener una muy linda esposa, lindos hijos y una vida prospera, pero aun así nada tenía sentido porque pensaba que luego moriría y todo eso ¿para qué? Siempre me preguntaba yo, ¿Para qué habré nacido? A veces, cuando dormía, tenía un sueño dentro de otro, entonces en el sueño más profundo yo soñaba que todo lo que me estaba pasando era una pesadilla y yo me despertaba de esa pesadilla, y dormido mi corazón se llenaba de gozo. Pero cuando me despertaba del todo me daba cuenta que no era ninguna pesadilla, y quería haber dormido por siempre en ese sueño donde todo lo que me estaba pasando era solo una pesadilla, y anhelaba la noche para dormirme y soñar que todo lo que estaba pasando solo era una pesadilla.

Y así pasaron 3 años de sufrimiento. Cuando una persona sufre mucho, el rostro suele envejecerse, y eso me paso, desde los 13 años hasta los 16 que fue cuando conocí a Jesús, y no es por exagerar ni mentir, pero si no hubiese sido por El, no hubiese llegado a los 17 años, porque yo ya estaba probando lo que se sentía estar siendo ahogado por una cuerda. Yo he escuchado decir que los que se suicidan son cobardes porque no afrontan lo que tengan que afrontar, pero son ignorantes lo que piensan así, o sea desconocedores, porque no pasa por falta de valor sino de fuerzas. Yo llevaba una carga muy pesada e insoportable y no la aguantaba más.

Pero teniendo yo 16 años de edad, Jesús de Nazaret llego a mi vida. Yo me acuerdo que me postre en el medio del campo y dije, "Dios, si existís, ayúdame por favor porque ya no aguanto más." Yo antes había oído de Dios, que había un Dios que nos amaba y eso. Y yo me preguntaba si Dios podía  amarme después de todo lo que hice, después de haberlo insultado cuando era niño porque algún perrito que quería mucho se me murió.  Y valla si estaba necesitado de amor. El ser casi un niño y no sentir que alguien te quiera, ni aun tus padres, es una carga pesada. Y yo me preguntaba si Dios realmente me amaba. Y yo, estando ahí solo en el campo, y teniendo en mi mano un librito, una Biblia de esas pequeñas de los Gedeones que traen las indicaciones de cómo aceptar a Jesús y la prueba de que somos pecadores y todo eso, ahí yo acepte a Jesús en mi corazón. Yo lo acepte y deje todo en sus manos. Y ahora sé que Jesús siempre estuvo conmigo. No fui yo quien le busco, sino que fue el quien me dio una oportunidad de ayudarme.

Unas de las cosas que más admiro de Jesucristo es su humildad, porque quien era yo para recibir ayuda de él, cuando ni siquiera sabía quién era él? El era, y es, y será el Rey de Reyes y Señor de Señores. Pero el, aun siendo tan sublime, vino a mí que era un desgraciado al que nadie quería y todos descartaron y andaba dando pena y llorando a solas. Pero aun así, aun siendo yo tan poca cosa y el tan sublime, ¡el aun así vino a mí y me ayudo! ¡Cuán humilde y bueno que es el!  Desde entonces el cambio mi vida, pero no solo mi vida, sino a mi familia también. El cambio el corazón de mi padre, de mi madre y hermanos y ahora si sabía que ellos me amaban, porque ahora si lo demostraban. Y esa fue la mano poderosa de Dios que obro en mi familia, créanme.

Jesús es nuestro Rey y Salvador. El dio su vida en una cruz para salvarme a mí y también a ti. Él te ama a ti, quien quiera que seas. Yo no te conozco, pero él conoce lo más profundo de tu corazón y mente. Él te quiere ayudar. Él te da su mano, pero tú tienes que hacer de tu parte y darle tu mano. El no tomara tu mano. Él está esperando que tú tomes la mano que él te da. No importa si estás pasando por malos momentos o no. Tú necesitas a Jesús porque eres pecador. Dios es un Dios justo, por lo tanto, él tiene que juzgar toda injusticia. Dios no tenía obligación de darnos una solución para el pecado, pero el aun así nos dio una solución, y está en Jesucristo. Yo le debo mi vida a Jesucristo. Y se lo digo a ustedes que leen esto: Yo soy una persona en algún lugar y existo y, sépanlo, Jesucristo me ayudo y el quiere ayudarte a ti también.

Dios te bendiga,                                                              

Cristian I., de Fray Bentos, Uruguay

 


URL: http://www.carismaenmisiones.com/cms/mitestimonio.shtml
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